“¡Estaba protegiendo a mi hijo!”
“Entrar a la fuerza no es protegerse”, dijo una de las hermanas.
“Deberías habernos dicho la verdad”, añadió otro.
Entonces Sergio habló, acorralado:
“¿Qué es lo que quieres hacer?”
Miré la pantalla.
Ofelia estaba rígida, furiosa, pero asustada.
A Sergio, evitando las miradas de todos.
En su celebración, se derrumbaron en mi puerta.
Y yo dije:
“No estoy aquí para discutir. Estoy aquí para protegerme. Y después de hoy… nada volverá a ser igual.”
Nadie respondió.
Porque sabían que esto era solo el principio.
PARTE 3
Respiré hondo.
Este era el momento para el que me había preparado.
—Ricardo lo tiene todo —dije—. Grabaciones, mensajes, pruebas en vídeo, registros de cambios de cerradura, informes sobre las llaves duplicadas. Si alguien vuelve a entrar en mi casa, presentaré cargos.
Ahora la indignación era real.