En mi noche de bodas oí a mi marido susurrar: “Ha caído en la trampa”… y cuando su madre me pasó unos papeles para que tomara lo que era mío en el desayuno, sonreí como si no supiera nada, porque mi venganza ya estaba en marcha.

Gabriel dio un paso al frente.

—Ya los he visto hacer esto antes.

Julián golpeó la mesa con fuerza.

“¡Eso es mentira!”

Gabriel dejó la grabadora.

—Entonces escuchemos.

La voz de Teresa llenó la habitación:

—Si cree que son papeles de matrimonio, firmará más rápido.

Silencio.

Julián se desplomó en su silla.

“Valeria… escucha…”

—Me llamaste “caída”. Nunca me viste como tu esposa. Solo como un objetivo.

Rodrigo estaba de pie a mi lado. Ximena cerró la carpeta.

Hablé con claridad:

—He asegurado mis cuentas. Lo he cancelado todo. Y he iniciado los trámites de anulación por fraude.

Teresa se quedó paralizada.

“¿Anulación?”

Julián gritó.

—¡No puedes hacer esto!