“¿Y esto?”, pregunté.
Teresa sonrió.
—El lenguaje legal siempre suena complicado. Simplemente firma.
Julián se inclinó más.
—No lo compliques.
Sonó el timbre.
Gabriel dejó su taza.
—La parte que no tenías prevista.
Cuando Rodrigo entró con la abogada Ximena Salgado, el rostro de Julián perdió todo color.
PARTE 3
La habitación quedó en silencio.
Rodrigo vino directamente hacia mí.
-¿Estás bien?
—Ahora lo soy.
Ximena se presentó con calma y comenzó a revisar los documentos.
—Esto no es inofensivo —dijo con frialdad—. Otorga control sobre los activos, altera los derechos de propiedad y permite grandes transferencias.
Teresa intentó hacerse la inocente.
“Lo estás entendiendo mal.”
—No lo soy —dije con firmeza.