Sin decir palabra, se acercó, abrió la puerta de par en par y se quedó allí de pie, sujetándola.
—Pasa, mamá —dijo.
Lo miré por un momento.
Entonces pasé.
Esta vez, le creí.
Sin decir palabra, se acercó, abrió la puerta de par en par y se quedó allí de pie, sujetándola.
—Pasa, mamá —dijo.
Lo miré por un momento.
Entonces pasé.
Esta vez, le creí.