2. Verduras de hoja verde
Verduras como la col rizada, el pak choi, las hojas de amaranto y las espinacas son ricas en micronutrientes esenciales para los huesos.
Las verduras de hoja verde contienen vitamina K, que participa en la mineralización ósea a través de la proteína osteocalcina. También aportan magnesio, un mineral fundamental para la formación ósea y el metabolismo de la vitamina D.
Algunas verduras, como la col rizada y el pak choi, también contienen una cantidad considerable de calcio. Sin embargo, la absorción de calcio varía según el tipo de verdura, por lo que es mejor consumir una variedad de verduras de hoja verde en lugar de depender de un solo tipo.
3. Leche y productos lácteos
La leche, el yogur y el queso son fuentes de calcio de fácil digestión.
Además de calcio, este grupo de alimentos también aporta proteínas, que ayudan a mantener una estructura ósea y muscular saludable. Si no consumes leche debido a la intolerancia a la lactosa o a tus hábitos alimenticios, es importante asegurarte de obtener calcio de otras fuentes en tu dieta.
4. Frutos secos y semillas
Las almendras, las semillas de sésamo, las semillas de chía y los anacardos no son fuentes importantes de calcio, pero aportan magnesio y muchos micronutrientes importantes que intervienen en el metabolismo óseo.
Además, los frutos secos contienen grasas insaturadas, beneficiosas para la salud cardiovascular. Consumidos con moderación, complementan una dieta equilibrada y contribuyen a la salud en general.